Yo vivía tan tranquila. Tenia una casa para mi sola. No había ruidos que no fueran elegidos por mi. No me molestaba ni X, ya que se pasaba toda la semana trabajando fuera del país. Era feliz, o eso creía.
Mi vida se limitaba a combinar, universidad, casa, salidas con amigos y encuentros en el aeropuerto. No se en que momento cambio todo eso. Ya no me acuerdo si lo decidimos juntos o fue una de esas cosas que el imponia de forma que parecía que había sido idea tuya.
Un día soñe con ella. Era mayo y hacia un calor inusual. Llevaba varios días con el sopor como compañero de piso. Me quedaba dormida en cualquier sitio. En una de esas siestas improvisadas soñe con ella. No identificaba su cara, no se parecia a nadie que hubiera conocido. Me miraba con esa dulzura con la que miran los recien nacidos.
Al sueño no le hice ni puto caso. Por lo menos conscientemente. A los pocos días llego un nuevo compañero de piso. Las nauseas. Entonces si se disparo una alarma en mi cerebro. Como siempre, cuando llame a X para contarle mis mil y una dudas estaba reunido y no tenia tiempo para historias. Ese día pase de ir a clase. Me levante tarde, me duche y camine con un calor insoportable hasta la farmacia. Compre un test de embarazo, el más barato que habia, y mientras volvia a casa fui estudiando detenidamente las instrucciones. Las ejecute estrictamente y el resultado fue positivo. Ya era tarde y tenia hambre asi que apartando el hecho, el más importante de mi vida, me fui a comer con Marina.
Pase la comida mirando los azulejos del bar en el que habiamos quedado. Me limitaba a decir si, no, puede, como quieras,... No estaba pensando en nada de lo que provocaria el resultado positivo, sino en lo gilipollas que habia sido en comprar el mas barato. Le pedi a Marina acercarnos a alguna farmacia al salir del bar. Esta vez, para asombro de Marina que creia que ibamos a comprar ibuprofeno compre el más caro. Mismo proceso que con el anterior pero esta vez sentadas en el Cafe Oriente. Como no era plan de hacerlo en los baños de un bar, nos fuimos a su casa. Cinco minutos de espera y el mismo resultado.
Debi caer en coma o en sock pero no recuerdo nada despues de ver la crucecita rosa en el aparato. Cuando volvi en si estaba pegada a un telefono, en el salon de mi casa intentando localizar a X en el bar de su hotel. Fue imposible y me daba cosa que no fuera el segundo en enterarse.